Parte la JMJ con cientos de miles de jóvenes - Expreso Latino

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Roma, miércoles 17 de agosto de 2011 - Con una misa que recordó a Juan Pablo II,  ante más de un millón de personas se inauguró ayer 17 de agosto en Madrid, la Jornada Mundial de la Juventud.

En céntrica Plaza de Cibeles  el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, celebró la eucaristía acompañado por cerca de 800 obispos y cardenales procedentes de todo el mundo, así como unos 8.000 sacerdotes.

En el mismo lugar, el jueves 18, celebrará  Benedicto XVI y siempre en esta plaza madrileña,Juan Pablo II congregó a cientos de miles de personas en 1982, 1993 y 2003.

Varios miles de jóvenes latinoamericanos residentes en Europa y también procedentes desde el continente de la esperanza participan a la JMJ. Los datos disponibles son; de Colombia son más de 5 mil mientras que de Perú casi 2 mil, si bien participan también de tantos otros países.

El cardenal español Rouco aseguró que "las raíces cristianas de esta ciudad, muy antiguas, siguen vivas y vigorosas", dijo.

El purpurado recordó la influencia que el papa polaco ha tenido en la nueva forma de evangelizar a los jóvenes:

"Una relación directa, inmediata, de corazón a corazón, impregnada de una fe en el Señor, en Jesucristo, entusiasta, esperanzada, alegre, contagiosa”.

“La santidad personal de Juan Pablo II brilla con un atractivo singular precisamente en este aspecto de la evangelización de los jóvenes contemporáneos”, reconoció el cardenal Rouco, en medio de interminables aplausos.

Una santidad que “procede del amor a Jesucristo”. “Desde aquella convocatoria primera de la Jornada de 1985 en Roma hasta esta Jornada de Madrid se ha ido desgranando una bella historia de fe, esperanza y amor en tres generaciones de jóvenes católicos y no católicos”, añadió.

Sin embargo, señaló el cardenal Rouco, los jóvenes que hoy han acudido a Madrid son una generación distinta, ya no es la que despertó Juan Pablo II en los años 80.

Los jóvenes de hoy, afirmó, tienen una fe más vacilante debido a que sus “raíces existenciales están debilitadas por un rampante relativismo espiritual y moral”, están “encerrados por el poder dominante” y no hallan “sólidos fundamentos para sus vidas en la cultura y la sociedad actuales, incluso, no rara vez, en la propia familia”.

La juventud del siglo XXI, explicó, “necesita, tanto o más que las generaciones precedentes, encontrar al Señor por la única vía que se ha demostrado espiritualmente eficaz: la del peregrino humilde y sencillo que busca su rostro”.

Citando el mensaje que el Papa Benedicto XVI ha dirigido a la JMJ, el cardenal insistió en que “el joven de hoy necesita ver a Jesucristo cuando Él le sale al encuentro en la Palabra, en los Sacramentos”, así como el el próximo necesitado.

La nueva evangelización es una tarea de todos en la Iglesia: “En ella los laicos tienen un papel protagonista, especialmente los matrimonios y las familias cristianas, sin embargo, la evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas”.

El purpurado invitó a los jóvenes a responder a Cristo “con toda la capacidad de ilusión y apertura generosa a los grandes ideales de la vida”, con “un claro y coherente compromiso de vida”, así como a la generosidad ante la propia vocación.