¿Qué dijo Berlusconi: extracomunitarios, inmigrantes o clandestinos?

Saber diferenciar conceptos para favorecer la integración

 

Roma, 29 de enero de 2010 – El presidente del consejo de ministros, Silvio Berlusconi, al presentar  el 28 de enero la estrategia del actual gobierno contra la criminalidad organizada, en particular los grupos mafiosos como cosche, mafia, andragheta y otros, propuso la frase “menos extracomunitarios igual a menos criminalidad”.

No dijo “inmigrantes” como indicó La Repubblica, ni “clandestinos” como lo hizo Il Giornale. Dijo: “menos extracomunitarios”.

Es evidente, debido al contexto que ilustraba, que el primer ministro se refería a los clandestinosque son usados por la criminalidad organizada. Además, porque los suizos por ejemplo son extracomunitarios, como los estadounidenses o los japoneses.

En Italia hay  4,8 millones de inmigrantes regulares, indispensables para la economía italiana, de los cuales más de un millón fueron regularizados por la ‘sanatoria’ del segundo gobierno Berlusconi y la de septiembre de 2009, además de los decretos flujos que concedieron visa a tantos irregulares.

¿Solamente un error de palabras? Indudablemente sí. Entretanto hay un particular inconsciente en el lapsus del primer ministro y que es muy frecuente entre los italianos.

Los italianos cuando conocen a personas inmigrantes les aprecian y los frecuentan diariamente, como el del bar abajo de casa, el gasolinero, el lava auto etc. Más aún le confían a los inmigrantes los bienes mejores que tienen, como sus hijos, ancianos y casa de familia.

De otro lado cuando hablan de inmigrantes en teoría, la imagen que les viene en mente son los hechos de Rosarno, las barcazas de desesperados, el limpiavidrios que se mostró irrespetuoso, los protagonista de hechos de crónica negra.

La situación de los inmigrantes es de un discreto bienestar, realizan trabajos que los italianos no consideran gratificantes, pagan sus impuestos, mandan sus hijos al colegio y son apreciados en donde trabajan. No es ciertamente la imagen de los delincuentes de origen extranjero, ni la de los casos desesperados.

El saber diferenciar es indispensable, si se desea lograr una buena integración.

Hernán Sergio Mora